martes, 14 de septiembre de 2010

crecimiento economico

Medida del crecimiento económico
Habitualmente el crecimiento económico se mide en porcentaje de aumento del Producto Interno Bruto real, o PIB; y se asocia a la productividad. El crecimiento económico así definido se ha considerado (históricamente) deseable, porque guarda una cierta relación con la cantidad de bienes materiales disponibles y por ende una cierta mejora del nivel de vida de las personas. Sin embargo, no son pocos los que comienzan a opinar que el crecimiento económico es una peligrosa arma de doble filo, ya que dado que mide el aumento del valor de los bienes que produce una economía, evidentemente también está relacionado con lo que se consume o, en otras palabras, gasta. La causa por la que según este razonamiento el crecimiento económico puede no ser realmente deseable, es que no todo lo que se gasta es renovable, como muchas materias primas o muchas reservas geológicas (carbón, petróleo, gas, etc). En ese sentido el índice de bienestar económico sostenible (IBES) usa datos similares al PIB pero hace un cómputo más selectivo, de los componentes que redundan en bienestar.
El crecimiento suele calcularse en términos reales para excluir el efecto de la inflación sobre el precio de los bienes y servicios producidos. En economía, las expresiones "crecimiento económico" o "teoría del crecimiento económico" suelen enfocar el crecimiento de potencial productivo, esto es: la producción en "pleno empleo", y no el crecimiento de la demanda agregada .

Crecimiento y bienestar

El crecimiento económico de un país se considera importante, porque está relacionado con el PIB per cápita de los individuos de un país. Puesto que uno de los factores estadísticamente correlacionados con el bienestar socio-económico de un país es la relativa abundancia de bienes económicos materiales y de otro tipo disponibles para los ciudadanos de un país, el crecimiento económico ha sido usado como una medida de la mejora de las condiciones socio-económicas de un país.
Sin embargo, existen muchos otros factores correlacionados estadísticamente con el bienestar de un país, siendo el PIB per cápita sólo uno de estos factores. Lo que ha suscitado una importante crítica hacia el PIB per cápita como medida del bienestar socio-económico, incluso del bienestar puramente material (ya que el PIB per cápita puede estar aumentando cuando el bienestar total materialmente disfrutable se está reduciendo).

Crecimiento a corto y largo plazo

La variación a corto plazo del crecimiento económico se conoce como ciclo económico, y casi todas las economías viven etapas de recesión de forma periódica. El ciclo puede confundirse puesto que las fluctuaciones no son siempre regulares. La explicación de estas fluctuaciones es una de las tareas principales de la macroeconomía. Hay diferentes escuelas de pensamiento que tratan las causas de las recesiones, si bien se ha alcanzado cierto grado de consenso (véase keynesianismo, monetarismo, economía neoclásica y neokeynesiana) Subidas en el precio del petróleo, guerras y pérdidas de cosechas son causas evidentes de una recesión. La variación a corto plazo del crecimiento económico ha sido minimizada en los países de mayores ingresos desde principios de los 90, lo que se atribuye en parte a una mejor gestión macroeconómica.
El camino a largo plazo para el crecimiento económico es un asunto fundamental del estudio de la economía; a pesar de las advertencias enumeradas anteriormente, el aumento del PIB de un país suele considerarse como un aumento en el nivel de vida de sus habitantes. En períodos largos, incluso pequeñas tasas de crecimiento anual pueden tener un efecto significativo debido a su conjugación con otros factores. Una tasa de crecimiento del 2,5% anual conduciría al PIB a duplicarse en un plazo de 30 años, mientras de una tasa de crecimiento del 8% anual (experimentada por algunos países como los tigres asiáticos) llevaría al mismo fenómeno en un plazo de sólo 10 años. Cuando una población aumenta para ver mejoras en el nivel de vida el PIB tiene que crecer más rápido que esa población. Este análisis busca entender porque existen tasas muy dispares de crecimiento económico en algunas regiones del mundo.

Crecimiento histórico desde el siglo XIX

Hasta finales del siglo XIX no existieron estadísticas suficientemente detalladas para calcular el crecimiento económico. Para el pasado, A. Maddison (2001) presentó cálculos estimativos que en consonancia con otras fuentes muestran que el crecimiento económico durante la Edad Media y hasta el siglo XIX fue lento.[1] De 1870 hasta la Primera Guerra Mundial el crecimiento fue muy rápido. Durante la Primera Guerra Mundial, la Gran Depresión de entreguerras y la Segunda Guerra Mundial el crecimiento se ralentizó algo, aunque siguió siendo alto con respecto a las tasas observadas antes del siglo XIX. Tras el final de la última Guerra Mundial llegó la época dorada del crecimiento económico entre 1945 y 1970, con una expansión sin parangón histórico.[2] De 1970 a la actualidad a 2007 fue más lento, pero aun así alto; presentándose eso sí un aumento de la diferencia de crecimiento entre países ricos, que crecieron algo más rápido, y países pobres. Históricamente el crecimiento antes del siglo XIX entre países ricos y pobres había sido más equilibrado

pobreza,fenomeno economico

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El término tiene al menos tres acepciones diferentes:
  1. Por un lado, se utiliza para mencionar a la ciencia económica.
  2. En segundo lugar, para referirse al un sistema económico en particular, las relaciones o situación económica de una zona geográfica.
  3. En tercer lugar, siendo este último uso menos académico, se utiliza como sinónimo del correcto uso de los recursos o a veces para referirse al no despilfarro o al ahorro de los mismos ("hacer economía").

Ciencia Económica

Existen variados intentos por definir a la ciencia económica, siendo dificultoso encontrar una definición que deje conformes a los economistas y científicos de otras especialidades.
La definición mas clásica es debida a Lionel Robbins, quién dijo que "la economía es la ciencia que estudia la conducta humana como una relación entre fines y medios escasos que tienen usos alternativos." [Robbins 1932]. Esta definición se refiere puntualmente a un solo aspecto de la economía, al microeconómico.
Además de estudiar la conducta humana, vá mas allá, en el sentido que estudia un aspecto de la realidad social, comportamientos e implicaciones a nivel agregado o macroeconómico. Se puede decir que la escuela conocida como la Economía del Bienestar se refiere al concepto de economía como el estudio de las condiciones bajo las cuales se puede maximizar el bienestar de una comunidad, y la elección de las acciones necesarias para llevarlo a cabo. Ésta definición le otorga a la ciencia económica un mayor contenido normativo, por oposición a la definición de Robbins, según la cual la economía es una ciencia eminentemente positiva.
La ciencia económica, como disciplina que estudia la conducta de seres humanos en relación mutua, debe considerarse como una ciencia social, es decir, no es una ciencia exacta, por lo tanto, no bastan las demostraciones lógicas o matemáticas para aceptar que sus postulados se verifican en la realidad. Hay en la teoría económica presencia de pensamientos complejos, nociones alternativas y disímiles, ideas sobre la articulación entre lo social, lo político y lo económico (Follari 2002). Es por esto que muchos economistas reciben críticas por formular propuestas que parecen tener un carácter dogmático, ya que enuncian sus conclusiones como leyes universales. Las críticas provienen principalmente de científicos de otras ramas, como filósofos o investigadores epistemológicos, pero también desde economistas.




La economía es la ciencia, que versa sobre los actos humanos, en la búsqueda de satisfacer sus infinitas necesidades, por medio de productos escasos.
Debido al hecho, que tiene relación, con los actos humanos, tenemos que clarificar, que la economía, es una ciencia social.
Dicho esto, podemos decir, que la economía, es una de las actividades más fundamentales en el mundo de hoy. No es que antiguamente no lo fuera, pero por medio del desarrollo meteórico que ha vivido la población mundial, es que la economía, lo rige casi todo.
No se puede llegar a comprender el mundo sin la economía. Todos los estados se rigen por sus designios. Desde los más pobres hasta los más ricos. Y esto viene ocurriendo desde los albores de la Revolución Industrial y la puesta en marcha de la producción en masa. Claro, ya que antes los productos, eje central de toda economía, se fabricaban todos a manos. Donde el artesano era el ofertante de los productos a consumir. Por ende, el consumo en sí, era más restringido. Ya que por medio de ese proceso, era imposible que las economías mundiales, crecieran al ritmo de hoy. Es la producción en masa, la que logra hacer crecer el consumo, por ende, se amplían las empresas. De esta manera, existe mayor cantidad de trabajo y aumenta el consumo. Práctica que continúa de la misma forma hasta hoy. Lo importante en toda economía es el consumo. Es el motor de la misma. Frente a más alto consumo, mayor producción de capital. Por ende, esto redunda en mayor generación de empleo.
Por lo mismo y como base de la economía, es que la curva de la demanda y la oferta, rige los designios de los países. En la medida que la oferta y la demanda sean parejas, la economía seguirá creciendo. Ya que si una de ellas afloja, ya sea que exista menos oferta o menos demanda, la curva se desploma. Por consiguiente, la economía de desacelera. Esto es lo que ocurre, en palabras bien simples, con las crisis que han azotado al mundo financiero desde la Revolución Industrial. Siendo la asiática, la más fuerte en éste último tiempo.
Ahora, con respecto a la economía en sí, existen diversos puntos de vista. Esto depende de cada escuela y como analizan a la economía. Pero hay dos corrientes, que son las más aceptadas y comunes. Primero tenemos a la visión objetiva, la cual define a la economía, como “la ciencia que estudia las leyes que rigen la producción, la distribución, la circulación y el consumo de los bienes materiales que satisfacen necesidades humanas." La otra es la visión clásica de economía, la cual postula que la economía es “la ciencia que se encarga del estudio de la satisfacción de las necesidades humanas mediante bienes que siendo escasos tienen usos alternativos entre los cuales hay que optar."
Dentro de los grandes pensadores de la economía, podemos citar a Adam Smith, con su famosa teoría de la “mano invisible”. Metáfora frente al actuar del mercado. En pocas palabras, el mercado se regula solo y todas las partes del mismo. Precursor de la economía liberal. Por el otro lado, tenemos a Kart Marx. Economista alemán, precursor del comunismo. No sólo a nivel económico, sino que también a nivel político. Postura en la cual, realiza una férrea defensa de la clase obrera o proletariado, la cual se revelará frente a la oligarquía y comenzará la lucha de clases. Al final, el estado será dueño de todo y manejará con mano dura, los destinos de la economía mundial.
Dentro de la economía, podemos encontrar diversas ramas. Entre las cuales podemos destacar a la economía cuantitativa, la estadística y la econometría. Asimismo, la economía aplicada, la economía laboral, economía del desarrollo y economía social. También podemos encontrar a las finanzas, las públicas y empresariales, entre muchas otras ramas de la economía.
La Economía Colombiana
Con el año que acaba de terminar se completa uno de los periodos de expansión económica más prolongados de las últimas décadas. En Colombia esto ha sido particularmente cierto, pues después del desempeño mediocre de los ochenta y la montaña rusa de los noventa el país completa ya 6 años de expansión continua.
Sin embargo, el ciclo económico es inevitable y las economía ya se encuentra sobre una senda descendente ¿Qué tan fuerte será la caída? ¿Será prolongada? Son preguntas pertinentes, cuya respuesta hay que buscarla en la magnitud y características de los desbalances acumulados durante la expansión y la naturaleza de los choques externos que enfrentamos y enfrentaremos a lo largo del año.
El déficit en cuenta corriente se ha ampliado, el endeudamiento de los hogares y las firmas se ha incrementado, la tasa de cambio real se ha apreciado y la inflación se ha mostrado renuente a continuar su trayectoria descendente. Todos ellos síntomas claros de un crecimiento económico vigoroso, por encima del potencial, soportado por la demanda interna y la disponibilidad de recursos externos.
Así, a diferencia de muchos países Latinoamericanos y Asiáticos, Colombia no ha crecido generando superávits en cuenta corriente. En otras palabras, mientras en Colombia el exceso de inversión sobre el ahorro doméstico se ha suplido con ahorro externo en estos países este no ha sido el caso.  El crecimiento en las economías con superávit parece entonces responder a una dinámica de exports lead growth.
Desde este punto de vista la economía colombiana luce más vulnerable que sus pares a un menor flujo o salidas de capitales, situación bastante probable dado el contexto externo. Sin embargo, la dinámica exportadora de los países con superávit obedece en mayor medida a precios de las materias primas históricamente altos y menos a una sofisticación de los productos de exportación.
Como lo menciona Ocampo (2007), el excepcional crecimiento en América Latina ha estado determinado por la convergencia de dos elementos, altos precios de las materias primas y condiciones de financiamiento externas favorables. Al respecto Österholm y Zettelmeyer (2007) calculan que entre el 50% y 60% del crecimiento económico en América Latina entre 1994 y 2006 estuvo explicado por factores externos.
Estos autores muestran además como Colombia es más sensible, en términos de crecimiento del PIB, a incrementos en la aversión global al riesgo mientras que Perú, Chile y México lo son a caídas en los precios de las materias primas.
Entonces, ¿cómo puede desenvolverse la economía colombiana ante este viraje de las condiciones externas?
La literatura sobre las crisis de balanza de pagos y las crisis financieras es amplia. Los hechos estilizados  de las crisis de los noventa (Tornell y Westermann, 2005), muestran que estos eventos estuvieron antecedidos por crecimiento acelerado del crédito, deterioro de la cuenta corriente, apreciación de la tasa de cambio real y abundancia de capitales. Elementos presentes en la coyuntura colombiana.
Lo anterior llevaría a pensar entonces que con el choque externo negativo que supone la crisis de los mercados financieros originada en EE.UU sería inevitable que la economía colombiana entrará en recesión.
Sin embargo, hay hechos notables sobre los cuales se ha hecho poco énfasis y que sugieren que si bien la economía colombiana crecerá menos debido a la situación externa, de ninguna manera enfrentara una recesión. Un aterrizaje suave, en palabras de Greenspan, parece bastante probable.
El primer hecho importante es que aun cuando la cuenta corriente se ha deteriorado, la magnitud y velocidad a la que lo ha hecho es a todas luces inferior a la sufrida durante los noventa. Es decir, la economía ha crecido más rápido, la inversión casi se ha duplicado como porcentaje del PIB y el déficit en cuenta corriente hasta ahora ha llegado a 3.4% del PIB, lejos del 6% y 7% alcanzado en la primera mitad de los noventa cuando crecíamos menos.
El segundo punto importante es que si bien la tasa de cambio real se ha apreciado, impulsada principalmente por la apreciación nominal, no hay evidencia contundente que señale que esta se encuentra sobrevalorada. Los estudios recientes del Banco de la República (Echavarría, López, Misas, 2007) así lo muestran.
La relación de transables y no transables tampoco apunta en la dirección de una gran apreciación. Por último, después de la recesión de 1999 la productividad ha crecido a registros históricamente altos y por lo tanto estaría operando el conocido efecto Balassa-Samuelson.
Así, lo que se estaría observando son desalineamientos temporales ocasionados por los diferenciales de tasas de interés que gracias a la flexibilidad cambiaria se corrigen en menor tiempo que en los regímenes fijos y semi fijos del pasado, donde era necesario devaluar, ocasionando así un sesgo inflacionario en la política además de ir en detrimento de la credibilidad del régimen.
En relación al endeudamiento habría que decir que el acelerado crecimiento del crédito ha empezado a dejar de ser una preocupación, pues este se ha venido desacelerando continuamente. La actuación preventiva del Banco de la República, así como los mejores esquemas de evaluación del riesgo al interior de las entidades crediticias han resultado satisfactorios en este frente.
Por su parte el endeudamiento externo, que por un largo periodo había estado por fuera de las preferencias empezó a tornarse atractivo justo antes del comienzo de la crisis financiera en EE.UU.



Fuente: Bank of International Settlements
Los diferenciales de tasas de interés, la apreciación de la moneda y la expectativa de que se continuara apreciando, se conjugaron con una situación de apetito por riesgo muy pronunciada, reflejado en disminuciones del embi a niveles nunca antes vistos y más allá de lo que señalaban el rendimiento de los bonos de alto retorno en EE.UU.
Es decir, los inversionistas exigían menores primas por riesgo para un país en desarrollo como Colombia en relación a la que exigirían por bonos de similar calidad crediticia en EE.UU. El aumento de más de 100 pb desde mediados de 2007 indica que se trataba de una situación de exuberancia que debía finalizar en algún momento.
Así pues, todos los ingredientes estaban dados para que las firmas prefirieran el endeudamiento externo al interno, y sobre todo el endeudamiento a corto plazo, como lo indica la gráfica 1.
La importancia del endeudamiento externo a corto plazo radica en que si bien los otros elementos señalan desequilibrios que deben ser corregidos, el ajuste ordenado o desordenado dependerá de la probabilidad con que ocurra una parada súbita en los flujos de capital.
Si experimentamos un fenómeno de este estilo, la cuenta corriente deberá corregir en un periodo corto de tiempo debido a contracción de la demanda interna y la tasa de cambio se depreciaría aceleradamente, con lo cual vendría un aumento de las tasas de interés que podría ser reforzado por la contracción monetaria orientada a contener la inflación, el conocido fear of floating.
En este sentido, si las paradas súbitas de flujos de capital son un problema de liquidez, activos ilíquidos contra pasivos líquidos, como lo muestran los diferentes estudios (Tamayo y Vargas, 2007; Rodrik y Velasco, 1999: Radelet y Sachs; 1998) el cambio de tendencia del endeudamiento externo colombiano así como el deterioro de las condiciones externas, que dan lugar a fenómenos de contagio, señalaban riesgos que debían ser enfrentados a tiempo y adecuadamente.

Razones de liquidez (deuda de corto plazo/reservas, deuda total     Fuente: Bank of International Settlements, FMI
Como resultado, la respuesta de política fue una acumulación de reservas acelerada y la posterior imposición de controles a las entradas de capital.
La primera medida podría decirse que se enmarca dentro de la estrategia conocida como Guidotti-Greenspan, un dólar de reservas por cada dólar de deuda de corto plazo adquirida. Sin embargo, esta estrategia tiene costos y límites.
En primer lugar está el costo de oportunidad que significa tener unos activos con un rendimiento por debajo del promedio mientras que la economía debe endeudarse a tasas superiores (Rodrik, 2006). En segundo lugar la intervención debe ser esterilizada para evitar sus efectos inflacionarios pero con el problema que crea activos que son potencialmente convertibles en moneda extranjera. Por último está el conocido efecto de riesgo moral.
La segunda opción, controles, ha suscitado gran rechazo entre los participantes del mercado. El punto importante acá es que su efecto sobre la tasa de cambio ha sido nulo pero sobre los incentivos a endeudarse a corto plazo han sido los correctos.
Nótese además que a pesar de que la crisis financiera en EE.UU está llevando a dicha economía a una recesión, no se han experimentado salidas de capitales ni liquidación de deudas como si lo fue en la turbulencia de 2006.
Resulta paradójico que ante sucesos de mayor gravedad las salidas no hayan sido significativas, por lo menos hasta noviembre de 2007. Los sucesivos recortes de tasas de la Reserva Federal, efectivas y esperadas, son la explicación inmediata.

Flujos netos de capitales (USD millones, acumulados 12 meses)

Fuente: Banco de la República, Balanza cambiaria
El problema sería entonces en que los inversionistas estarían ponderando muy alto la fortaleza económica de Latinoamérica, sin tener claridad sobre el efecto real que la recesión en EE.UU tendrá sobre estos países. Con lo cual, eventos que pongan de manifiesto la estrecha dependencia económica y su impacto en la actividad real actuarán como el detonante para que los capitales se apresuren a salir de la región.
Si este fuera el panorama, las acciones preventivas de las autoridad monetaria habrían sido acertadas por cuanto evitan que se sigan ampliando los desequilibrios y permite además que en el momento requerido se pueda dar el estimulo monetario para evitar una recesión.
En conclusión, es claro que la economía colombiana ya se encuentra sobre la fase descendente del ciclo económico, donde los datos hasta ahora muestran que el ajuste será suave y ordenado. La magnitud de los desbalances no es tan grande como en los 90 y por lo tanto la corrección no sería tan abrumadora como entonces.
Sin embargo, a pesar las respuestas monetarias y el esperado estimulo fiscal a la economía de EE.UU, la inevitable recesión de dicha economía pesa sobre la actividad real nuestra. Es  todavía muy pronto para afirmar que salimos ilesos de la turbulencia.
Por último, las acciones de política económica han sido adecuadas por cuanto evitan un mayor desajuste y le otorgan mayor maniobrabilidad a las autoridades en el evento de una salida masiva de capitales. El punto débil sigue siendo la situación fiscal del país.
A ESTAS ALTURAS DEL AÑO pasado el alza de precios de los alimentos y en las cotizaciones de los combustibles, habían dejado de ser una preocupación. Nadia se había imaginado que ahora, 12 meses después,  los precios serían el 'coco' de la economía mundial. Y lo peor es que la crisis hipotecaria en Estados Unidos aún no ha tocado fondo y sigue en un proceso lento de deterioro.
Organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtieron hace un par de semanas que la escalada de los precios de los alimentos y de los combustibles está produciendo graves efectos macroeconómicos (alta inflación) en todo el mundo y especialmente en las economías emergentes, por lo cual llamó a los gobiernos a ajustar sus políticas y adoptar medidas en los campos fiscal, monetario, cambiario y comercial para impactar lo menos posible los presupuestos.
En lo que toca a Estados Unidos, los analistas catalogan la situación como de 'pronóstico reservado', pues la crisis del sistema financiero es más significativa de lo que se esperaba. El mercado accionario sigue registrando caídas por la situación del sistema financiero e hipotecario y se acentúa por estos días por las noticias que llegan en el sentido de que varias compañías financieras no levantan cabeza y, por el contrario, siguen registrando pérdidas, por efecto de la crisis de las deudas hipotecarias.
El nerviosismo se da a pesar de que la Reserva Federal y el Departamento del Tesoro anunciaron medidas para ayudar a dos de las firmas hipotecarias más grandes de Estados Unidos, Fannie Mae y Freddie Mac, que siguen afectadas por la crisis del sector, y que en conjunto respaldan 5,3 billones de dólares de la deuda hipotecaria, la mitad del total de la deuda de ese país. La inflación afecta a todos. La verdad es que casi ningún país escapa al problema de escalada de precios. Ya el Banco Central de Chile se pronunció en este sentido y a través de su presidente José de Gregorio, advirtió que si no se llevan a cabo acciones de política monetaria, lo más probable es que la inflación se perpetúe en niveles muy altos, que en el caso chileno ya llega a 9,5 por ciento anual. "De ocurrir esto, retornar a la estabilidad de precios será mucho más costoso", advirtió De Gregorio, y llamó a moderar el gasto público y privado.
Por su parte, Perú, aunque tiene uno de los niveles más bajos de inflación anualizada (5,71 por ciento), ya tomó medidas. El Banco Central de Reserva elevó la semana pasada la tasa de interés de referencia de 5,75 por ciento al 6 por ciento para evitar precisamente que impacten en la inflación los aumentos de los precios internacionales de alimentos y combustibles.
El Salvador tampoco escapa a la situación y registra en los seis primeros meses una inflación anualizada de 9,02 por ciento. Y Argentina también está en aprietos. Mientras que organismos privados indican que la inflación anual llega al 30 por ciento, cifras estatales (de las que se duda) la ponen en un 10 por ciento.
Por Europa el panorama no es diferente. La economía de España no atraviesa por su mejor momento, lo cual ha incidido negativamente en la popularidad de José Luis Rodríguez Zapatero. Por un lado, la industria de la construcción comenzó a enfriarse en el 2007 y va en picada por el aumento de las tasas de interés y el endurecimiento del crédito por parte de los bancos. El desempleo ha comenzado a subir y está cercano al 10 por ciento, la inflación ha llegado al 5 por ciento anual y muchos españoles tienen dificultades para pagar las hipotecas de sus viviendas.



Y Japón tampoco es ajeno al fenómeno y analiza una posible reducción de la meta de crecimiento para este año. ¿Y Colombia? Colombia no es la excepción a la regla. La inflación anualizada ya llega al 7,18 por ciento, lo que desde ya evidencia que no se cumplirá la meta fijada para el año entre 3,5 y 4,5 por